Ser masón... y en el siglo XXI

El lector navegante que haya llegado a este lugar es bien posible que se enfrente a las preguntas del título del artículo. Sin tener respuestas a ellas, el interés por seguir leyendo aquí o investigar más ampliamente se limitará a una cuestión de curiosidad personal.

Tras bastantes años siendo masón activo en Barcelona, expondré al lector no los porqués, sino mis porqués:

•    Porque su lema desde su creación es la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los hombres
•    Por su historia. Una historia que incluye la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la inspiración por imperativos éticos  de movimientos que han promovido la necesaria   consciencia de apreciar y defender la democracia.
Una historia que ha atraído a la masonería a tantos científicos, pensadores y artistas.
•    Porque la masonería estimula al individuo en la búsqueda abierta, adogmática y tolerante de la verdad sobre cualquier tema
•    Porque el camino masónico es un método pedagógico basado en una larga tradición que funciona, respeta e incentiva al individuo. Al individuo que quiere crecer intelectual, moral y espiritualmente. En un camino de esfuerzo personal, facilitado por realizarlo en fraternidad con los miembros de su logia y de todos los masones
•    Porque propone una serie de ritos que facilitan la reflexión y la experiencia del camino. Ritos que sólo tienen sentido desde la vivencia de la masonería y que catalizan el crecimiento personal

Los motivos anteriores son, para quien escribe esta breve reseña, tan válidos y vigentes en el momento actual como lo han sido antes.

Un hermano de El Centro de la Unión Escocesa, Gran Logia de Francia en Barcelona